jueves, 4 de enero de 2007

La Utopía Urbana

Comunidad del 23 de Enero. Caracas, Venezuela.
Noviembre, 2003.
Tema: Vivienda


Como ha sido costumbre, los países del sur global (también llamados tercermundistas, subdesarrollados, o simplemente jodidos) buscan copiar las ideologías y técnicas de los ricos en busca de la fórmula mágica que les permita ser como ellos. En América Latina, dicha falta de originalidad se ha expresado continuamente por medio de erecciones de cemento y hierro torcido, que buscan parecerse a los palacios y teatros de los autollamados países civilizados.

A mediados del siglo pasado, la dictadura venezolana decidió encarar los problemas de vivienda en su capital basándose en los grandiosos esquemas del movimiento de arquitectura modernista. Si los europeos y gringos apostaban por las teorías de Le Corbusier, pues nosotros no nos podíamos quedar atrás.

Un proyecto residencial masivo en Caracas proponía la construcción de una ciudad modelo en la cual habitarían 60,000 personas. El mega-complejo urbano que se construyó culminó como sede de 38 superbloques de 15 pisos cada uno, con hasta 450 apartamentos cada uno, al igual que 42 bloques menores, escuelas, guarderías, mercados y centros comerciales, todos entretejidos entre laberintos de concreto.


Sin embargo, justo antes de la gran inauguración, el golpe del ‘58 cambió el destino de la comunidad. Las viviendas de la utopía venezolana, nacida para albergar a los de arriba, fueron tomadas por los de abajo. Nunca se le conoció como Urbanización 2 de Diciembre, como leían los esquemas arquitectónicos. Los marginados de siempre gestionaron por asegurarse que nunca se olvidaran sus acciones: se le nombró a la inmensa comunidad el 23 de Enero en conmemoración al día en el cual también cayó el gobierno del General Pérez Jiménez.

La comunidad se convirtió en una punta de lanza para aplicar los ideales de sus héroes, y por lo tanto, fue continuamente castigada por los que se enriquecen de la desigualdad. Se declaró la guerra sucia en contra de la 23 sin distinguir edad o ideología. Y a través de los años, grupos organizados florecieron dentro de los bloques modernistas. Usando la sangre de los caídos como inspiración y el bienestar de todos como motivación, organizaciones como la Coordinadora Simón Bolívar se lanzaron a la vanguardia de la revolución Bolivariana, mucho antes de que el presidente Chávez la expusiera al resto del planeta.

Orgullosamente, miembros de dicha coordinadora me exhibieron sus centros de cultura y deporte, estudios de arte, brigadas de muralistas, difusoras de medios de comunicación independiente y aulas de historia, entre otros. No pude evitar el pensar en la ironía del megaproyecto: a pesar de que el destino le cambió el nombre, este no pudo quitarle el título de verdadera ciudad modelo. Distintas necesidades perciben distintas realidades.

Octubre, 2005. Fotos y visita a la comunidad: Noviembre, 2003.



"No hay Pueblo Vencido."


Residentes de la 23 de Enero.


"Con Chavez Podemos."


Un mural en particular me llamó la atención. La pared dedicada a la Coordinadora Simón Bolívar era adornada por dos caras. Sin embargo, la imagen del prócer que lleva la organización en su nombre no aparecía. La siempre presente cara del Ché Guevara era compartida por un barbudo irreconocible. Se me explicó que se trataba del difunto trovador Alí Primera. El Víctor Jara del golfo de Paria, y portavoz de la lucha social en el país por décadas, se convirtió en mártir cuando murió misteriosamente en un accidente automovilístico en 1986. Mi curiosidad fue recompensada con Canción para los Valientes – obra maestra de la trova insurgente que se me presentó como recuerdo de nuestro intercambio.


Vista desde la azotea de un mega-bloque.


Detalle de un mega-bloque estilo modernista.


Residente de "la 23".


Mural al borde de la comunidad: "¿Paz? ¡Paz!"

2 comentarios:

Gabriel dijo...

Hola

Gabriel dijo...

Es verdad el 23 de enero es una urbanización modelo.... Modelo de lo que hace el crimen y la droga en una ciudad y de como un grupito de malandros adiestrados y financiados por el gobierno aterroriza a decenas de miles de personas y no las deja expresarse y decir lo que verdaderamente piensan de el gobierno comunistoide y fascista del Hugo Chávez